En este día de descanso y ocio, les envió un buen augurio a todos los trabajadores y comentarles que la liturgia celebra hoy a San Jose en su experiencia oculta y cotidiana: un trabajador de la aldea de Nazareth, que, como tantos hombres y mujeres anónimos a lo largo de los siglos, fue el sustento de su familia trabajando todos los días. En estos tiempos en que tantas familias se ven privadas de un trabajo digno, pidamos a San Jose que interceda por los desocupados e ilumine a todos para encontrar caminos de justicia. (sustraído de la liturgia cotidiana, ed. San Pablo).
Alabemos a Dios porque en la belleza de la creación, que es obra de sus manos, resplandece el sentido del trabajo como participación de su tarea creadora y como servicio a sus hermanos y hermanas. Jesús, el carpintero (cf. Mc 6,3), dignifico el trabajo y al trabajador y recuerda que el trabajo no es un mero apéndice de la vida, sino que "constituye una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra", por la cual el hombre y la mujer se realizan a si mismos como seres humanos. El trabajo garantiza la dignidad y la libertad del hombre, es probablemente "la clave esencial de toda 'la cuestión social'". (Documento de Aparecida Nº 120). Feliz Día!!!!!!
